::Reinvención::



Revive desde el gris
revuela las paredes
avienta
todo espectro aquél

entre cortinas doradas
espacios sin fin
arenas molidas
solo para mí.
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::Ed::

::Sin Título; Sección A::



Empezar, empezar, empezar... !Jum! Insisto en las vicisitudes de la vida, en sus complicaciones cotidianas, en ese condicionamiento que en definitiva significa la asignación de tareas programadas, dispuestas en una cola inmensa e interminable de esclavitud; de nosotros mismos, de los que nos acompañan, de todos aquellos a quienes no conocemos, quienes comparten un tabique, un trozo de madera, un pedazo de plástico, una joya de metal pintada de negro y dispuesta entre las ruedas que se estancan con el peso de la indignidad, de la discordia, de la inconformidad. Ojala se tratase tan solo de eso: de inconformidad, de infelicidad. !Qué simple sería! Pero se trata de una afección compleja que implica la consistencia del dolor mental, la retahíla de verte con las manos amarradas !pero a la vez libres! Sujetas a la voluntad de retóricas manifestaciones confusas que provienen claramente de quien anda por allí sin pensar, tan solo actuando, dejándose llevar consecuentemente por sí mismo.

!Oh, qué cosa tan peligrosa! Si supiésemos como administrar nuestras vidas -o mejor dicho, si no supiésemos-, no nos hundiríamos en este sofisma de vernos sonrientes y expuestos mientras andamos sin mirar arriba, un pie adelante y otro lo sigue, una mano para arriba y la otra la copia, entre la laguna sublime de ésta quejadera odiosa que no cesará hasta que la ceniza arremangue el caudal del río, lago o mar que hayas escogido previamente, para ahogarte hecho polvo, y soltarte de aquí, sin merito.
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::El Impío::

::Declaración I::



Me declaro enemigo de la industria farmacéutica; de toda. Incluyo en mi enemistad hacia dichosa industria, los expendios, las droguerías, los visitadores médicos, los publicistas, pero por sobre todo, el aprovechamiento de conocimiento versus la necesidad de progreso y éxito humano, en conjunción con los ensayos clínicos versus el aprovechamiento de los pacientes del tercer mundo para tales prácticas.

Soy apolítico, más por tanto, deseo elevar tal categoría: Me declaro enemigo de los gobiernos, de todos, sin excepción geográfico, género y proyección histórica.

Me declaro enemigo de la jerga maracucha.

Declaro a Cabimas como ciudad no grata para mí.

Me declaro enemigo de la música vallenata, y toda música del populacho.

Más por esto no me declaro enemigo de los gentilicios; me considero hiperempático ante la gente pura, y por tanto me siento en la obligación de respetar sus gustos, por tanto en las críticas a los géneros sociales, exento el factor humano-espectador-diletante de mis ataques.

Me declaro enemigo de la inconsistencia; y héroe de la perseverancia.

Declaro a la mentira corporativa como infecciona y mal intencionada.

Y declaro al universo como mi hogar.
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::Ed & Impío::

::C. nocturna::



Cuando te toco, te deshilachas

ruinas haces de mis palabras
esbozas caricias en la distancia

ansias arrebatan
la promesa de verme dentro de ti
mi lugar
mi hogar

donde mis pensamientos; valen la pena

entre calles llenas de idiotas
desinteresados
pasajeros

bajo la sombra de un gran valle, donde comensales
aspiran el aire que emanas.

Cuando me hablas; me desinflo
rompo con los lazos
aprecio el espectacular verso que me inspiras.

Cuando recuerdo; camino sobre ti
contigo, sin voz.

Esperando -jamás- estar nuevamente
en tus aceras
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::Ed::

::C: minor::



Ojalá...



escribieras

para mí.
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::Ed::

::V::



Notas para respirar
erigidas sobre canastas
balastros de nostalgias,

que caminan a solas
a las afueras de la dignidad

corren las manos
sobre negras cajitas de plástico
sudan... tosen cuando apenas; tropiezan.

Sordo el corazón que no atiende
necia la voluntad de seguir adelante
tardan las razones en aparecer
aquí

donde también; el corazón insiste.
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::Ed::