
Tiempos en tiempos diversos
Y los reyes pasan con sus ruedas emanando humo y ruido
Pancartas se cuelgan
Digamos que existen graciosos nombres
Donde preguntas llenas de ingenuidad aparecen
Sin que los secretos del Shaman se revelen
Hay viajes
Diatribas
-Si muy bien no te has dado cuenta, me gusta mucho usar esa palabra (diatribas)-
Para mi place los pasajes son vendidos
Aunque cambio billetes por manos y agua
No por papel tras papel
Así pensar se me hace de repente
Donde estalla la canción de los niños
Y gritas
Desde el costado de mi almohada
La historia que nuevamente se repite
En el dintel de mi puerta
___
::Ed::
Label: AESTHETIC POETRY
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El Nihilista, Antinovela 2008 - Fragmento.
Escena 3 - Capitulo 5:
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Si tan solo tuviesen una mera idea, de lo que se siente. Si tan solo esbozaran lo que muchas como yo, hemos tenido que pensar y sentir. Se pasean por las calles. Van de aquí para allá, asesinados por pancartas, por mensajes, por letras y números. Sus mentes se resquebrajan por la infinita variedad de colores que cuelgan entre los edificios. Anuncios, ¡Productos! Todo se sabe. No queda nada en la mesa de dibujo. No se guardan los archivos en carpetas temporales. Absolutamente todo llega a ellos y los aniquila, evitando que sean libres. Y de éste lado, los que no necesitamos nada. Los que nos valemos de grandes maquinas, de computadoras impresionantes, veloces, que sirven para diseñar, para propagar, tenemos todo a nuestros pies. Somos incapaces de mirar el cielo (¡Claro! Estamos sobre él). Nosotros ni siquiera nos molestamos por observar las grandes impresiones que con frases majestuosas, con chistes pegajosos y con “esa ironía que siempre sabemos colocar en el pensamiento de cada quien para hacerle creer que necesitan ese producto que solo nosotros vendemos”; nos depositan en cada milisegundos, millones sobre millones en una interminable cadena de cuentas bancarias. ¡Jamás! ¡Sí! Yo jamás me he quedado viendo fijamente algún anuncio comercial, porque como mis semejantes no soy adepta a los comerciales, no estoy buscando ver que obtener, que comprar. No nos obsesionamos con los nuevos aparatos, porque, antes de que alguna rápida impresión seque su tinta sobre el ojal, ya en nuestras puertas están todos y cada uno de esos productos que tan necesarios se hacen para ellos, y tan obvios y aburridos se desnudan ante nosotros. Entonces ¿Para qué mirar? Yo sostengo que es por eso que nos ponemos grandes lentes, con diamantes incrustados en las monturas; negros como la imperiosa repelencia que recitamos en cada momento, desapercibidos por los curiosos quienes distraídos por las luces, son incapaces de ver la agónica impertinencia progresiva del cerrar de nuestros parpados, ¡Pues no queremos ver nada! ¡Pues lo tenemos todo! Por eso, el plexiglás, y los grandes cristales blindados que sujetos gracias a las puertas y los marcos reforzados de los vehículos en donde viajamos, son la única salida que muchos pocos tenemos para evitar ser devorados por nuestros propios monstruos comerciales.
Nosotros los que lo tenemos todos, somos en demasía vulnerables ante nuestras creaciones, y es por eso que nos tapamos los ojos. Nosotros somos dueños del mundo, ¡Eso sí! Ser dueño del mundo implica vivir escondido. Vivir bajo la sombra que se proyecta en el rincón de lo insostenible, donde las atiborradas calles y sus plazas, con coches y algarabías peatonales, se alinean incesantemente y sin poder siquiera poner resistencia, a nuestras voluntades. Los vemos en cada momento, en cada chillido que emiten las cajas registradoras, en cada factura que es sellada por los gobiernos que se alimentan más de nuestros tributos que de las fundaciones y organizaciones fantasiosas que dicen ser rentables. La autonomía gubernamental no existe. La política, ¡Ah eso! ¡Eso es tan solo una pantalla! Una pancarta más, apretada entre las miles que día a día buscan hacerse de un lugar sobre las calles del mundo. La democracia, la sociedad, el socialismo y la administración pública, son los juguetes que nos entretienen. No pueden sobrevivir sin nosotros, los grandes productores; las inmensas corporaciones interminables. Solo nosotros podemos alcanzar el cielo. Y en la carrera forzamos a los gobiernos a mirar hacia arriba, partiéndose el cuello mientras buscan desesperadamente alcanzar con su vista el último ventanal de cristal instalado en nuestros rascacielos. Piénsenlo; ¿Qué alto edificio que albergue alguna sección administrativa de cualquier gobierno en el mundo, sobrepasa la magnitud, la imponencia, la arquitectura y la poderosa presencia de mis torres corporativas? ¡Ninguno! Solo nosotros podemos comer sobre las nubes, mientras la pantomima diaria aumenta su desconocimiento y sobresaltan sus gustos en los límites de nuestras acciones. Ningún papel tiene más valor que la acción, ni siquiera la constitución del estado más poderoso del mundo, así éste pergamino haya sido escrito por el puño y la letra de su libertador; porque toda letra pierde valor ante nuestros números, y en la gloria donde mucha gente se regodea extasiada bajo la esperanza y el desconocimiento, solamente nos queda ser víctimas del placer inalcanzable, inaudito. Solo nos queda nuestra propia soledad, nuestra inmensa riqueza, que se gasta diariamente en estupefacientes, en sexo y en placeres que nos acercan a los dioses. Es la única salida; la eterna vía al infinito, a la inmortalidad, ¡Sí! A ella, porque si el concepto que muchas veces los fieles han discutido en los banquetes y en las iglesias, rotundamente tuviese una solida validez, definitivamente sería éste estilo de vida el ejemplo ideal que lo conformaría. Aquí no hay sofismas. Aquí tan solamente existen tarjetas con extensiones crediticias interminables y eso, ha de ser para todos nosotros, el elixir sagrado que permite la inmortalidad; por tanto tenemos el derecho, a experimentar los placeres más oscuros, más opulentos ¡Y más caros! Por sobre todo, costosísimos, que solamente la presencia de algún conocido puede disponer, y con la que muchos citadinos, caminantes sobre el cemento, ausentes de pericias y convulsivos para gastar, nos permiten y míseramente, les deja escasamente soñar.
A veces me siento con ganas de probarlo; ¡Y vaya que esto sería en efecto muy rápido y efectivo! Vean, tan solo tendría que valerme de la estadística. Sin siquiera levantar el teléfono puedo traer a mis pies, o mejor dicho, a la bandeja de cristal que sostiene mis frescas uvas al lado de mi cama en el cielo, cualquiera de las mejores empresas de estudios de mercado y análisis estadísticos, solamente para que me digan en menos de una hora la clave que eficientemente quebrantaría cualquiera de mis dudas. Y entre éstas, predomina la idea de saber, o de comprobar –mejor dicho- cuantos seres humanos en el mundo sueñan diariamente con ser ricos. Puedo saberlo, inclusive, tener al pie de mi alcoba el sumario completo que me revelaría la cantidad diaria, las probables horas y minutos más soñadoras y la progresiva lamentación de verse a sí mismos sin poder adquisitivo. Porque, viéndolo bien, ese pensamiento que suprime los sueños adentrándose en la deprimida realidad, es el vale sostenible que entra en nuestras cuentas bancarias, ya que mientras más sueñan, más ganan, más trabajan, pues evidentemente; más gastan. Más dinero nos entregan, permitiéndonos liquidarlos.
...]
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Derechos Reservados Nº: 0V-3654978-1569
© 2008
Edgar J. Lopez G.
Conac - Consejo Nacional De La Cultura.
Red Nacional De Escritores De Venezuela.
Asosiacion De Escritores Del Zulia.
Cabimas - Edo. Zulia. Venezuela.
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"Las Estrellas Se Alcanzan"
::Ed::
El Nihilista, Antinovela 2008 - Fragmento.
Escena 3 - Capitulo 5:
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Si tan solo tuviesen una mera idea, de lo que se siente. Si tan solo esbozaran lo que muchas como yo, hemos tenido que pensar y sentir. Se pasean por las calles. Van de aquí para allá, asesinados por pancartas, por mensajes, por letras y números. Sus mentes se resquebrajan por la infinita variedad de colores que cuelgan entre los edificios. Anuncios, ¡Productos! Todo se sabe. No queda nada en la mesa de dibujo. No se guardan los archivos en carpetas temporales. Absolutamente todo llega a ellos y los aniquila, evitando que sean libres. Y de éste lado, los que no necesitamos nada. Los que nos valemos de grandes maquinas, de computadoras impresionantes, veloces, que sirven para diseñar, para propagar, tenemos todo a nuestros pies. Somos incapaces de mirar el cielo (¡Claro! Estamos sobre él). Nosotros ni siquiera nos molestamos por observar las grandes impresiones que con frases majestuosas, con chistes pegajosos y con “esa ironía que siempre sabemos colocar en el pensamiento de cada quien para hacerle creer que necesitan ese producto que solo nosotros vendemos”; nos depositan en cada milisegundos, millones sobre millones en una interminable cadena de cuentas bancarias. ¡Jamás! ¡Sí! Yo jamás me he quedado viendo fijamente algún anuncio comercial, porque como mis semejantes no soy adepta a los comerciales, no estoy buscando ver que obtener, que comprar. No nos obsesionamos con los nuevos aparatos, porque, antes de que alguna rápida impresión seque su tinta sobre el ojal, ya en nuestras puertas están todos y cada uno de esos productos que tan necesarios se hacen para ellos, y tan obvios y aburridos se desnudan ante nosotros. Entonces ¿Para qué mirar? Yo sostengo que es por eso que nos ponemos grandes lentes, con diamantes incrustados en las monturas; negros como la imperiosa repelencia que recitamos en cada momento, desapercibidos por los curiosos quienes distraídos por las luces, son incapaces de ver la agónica impertinencia progresiva del cerrar de nuestros parpados, ¡Pues no queremos ver nada! ¡Pues lo tenemos todo! Por eso, el plexiglás, y los grandes cristales blindados que sujetos gracias a las puertas y los marcos reforzados de los vehículos en donde viajamos, son la única salida que muchos pocos tenemos para evitar ser devorados por nuestros propios monstruos comerciales.
Nosotros los que lo tenemos todos, somos en demasía vulnerables ante nuestras creaciones, y es por eso que nos tapamos los ojos. Nosotros somos dueños del mundo, ¡Eso sí! Ser dueño del mundo implica vivir escondido. Vivir bajo la sombra que se proyecta en el rincón de lo insostenible, donde las atiborradas calles y sus plazas, con coches y algarabías peatonales, se alinean incesantemente y sin poder siquiera poner resistencia, a nuestras voluntades. Los vemos en cada momento, en cada chillido que emiten las cajas registradoras, en cada factura que es sellada por los gobiernos que se alimentan más de nuestros tributos que de las fundaciones y organizaciones fantasiosas que dicen ser rentables. La autonomía gubernamental no existe. La política, ¡Ah eso! ¡Eso es tan solo una pantalla! Una pancarta más, apretada entre las miles que día a día buscan hacerse de un lugar sobre las calles del mundo. La democracia, la sociedad, el socialismo y la administración pública, son los juguetes que nos entretienen. No pueden sobrevivir sin nosotros, los grandes productores; las inmensas corporaciones interminables. Solo nosotros podemos alcanzar el cielo. Y en la carrera forzamos a los gobiernos a mirar hacia arriba, partiéndose el cuello mientras buscan desesperadamente alcanzar con su vista el último ventanal de cristal instalado en nuestros rascacielos. Piénsenlo; ¿Qué alto edificio que albergue alguna sección administrativa de cualquier gobierno en el mundo, sobrepasa la magnitud, la imponencia, la arquitectura y la poderosa presencia de mis torres corporativas? ¡Ninguno! Solo nosotros podemos comer sobre las nubes, mientras la pantomima diaria aumenta su desconocimiento y sobresaltan sus gustos en los límites de nuestras acciones. Ningún papel tiene más valor que la acción, ni siquiera la constitución del estado más poderoso del mundo, así éste pergamino haya sido escrito por el puño y la letra de su libertador; porque toda letra pierde valor ante nuestros números, y en la gloria donde mucha gente se regodea extasiada bajo la esperanza y el desconocimiento, solamente nos queda ser víctimas del placer inalcanzable, inaudito. Solo nos queda nuestra propia soledad, nuestra inmensa riqueza, que se gasta diariamente en estupefacientes, en sexo y en placeres que nos acercan a los dioses. Es la única salida; la eterna vía al infinito, a la inmortalidad, ¡Sí! A ella, porque si el concepto que muchas veces los fieles han discutido en los banquetes y en las iglesias, rotundamente tuviese una solida validez, definitivamente sería éste estilo de vida el ejemplo ideal que lo conformaría. Aquí no hay sofismas. Aquí tan solamente existen tarjetas con extensiones crediticias interminables y eso, ha de ser para todos nosotros, el elixir sagrado que permite la inmortalidad; por tanto tenemos el derecho, a experimentar los placeres más oscuros, más opulentos ¡Y más caros! Por sobre todo, costosísimos, que solamente la presencia de algún conocido puede disponer, y con la que muchos citadinos, caminantes sobre el cemento, ausentes de pericias y convulsivos para gastar, nos permiten y míseramente, les deja escasamente soñar.
A veces me siento con ganas de probarlo; ¡Y vaya que esto sería en efecto muy rápido y efectivo! Vean, tan solo tendría que valerme de la estadística. Sin siquiera levantar el teléfono puedo traer a mis pies, o mejor dicho, a la bandeja de cristal que sostiene mis frescas uvas al lado de mi cama en el cielo, cualquiera de las mejores empresas de estudios de mercado y análisis estadísticos, solamente para que me digan en menos de una hora la clave que eficientemente quebrantaría cualquiera de mis dudas. Y entre éstas, predomina la idea de saber, o de comprobar –mejor dicho- cuantos seres humanos en el mundo sueñan diariamente con ser ricos. Puedo saberlo, inclusive, tener al pie de mi alcoba el sumario completo que me revelaría la cantidad diaria, las probables horas y minutos más soñadoras y la progresiva lamentación de verse a sí mismos sin poder adquisitivo. Porque, viéndolo bien, ese pensamiento que suprime los sueños adentrándose en la deprimida realidad, es el vale sostenible que entra en nuestras cuentas bancarias, ya que mientras más sueñan, más ganan, más trabajan, pues evidentemente; más gastan. Más dinero nos entregan, permitiéndonos liquidarlos.
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Derechos Reservados Nº: 0V-3654978-1569
© 2008
Edgar J. Lopez G.
Conac - Consejo Nacional De La Cultura.
Red Nacional De Escritores De Venezuela.
Asosiacion De Escritores Del Zulia.
Cabimas - Edo. Zulia. Venezuela.
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"Las Estrellas Se Alcanzan"
::Ed::
Label: NOVELS

Sempieternos sueños aguerridos
dibujados en tonos claroscuros
despiertan silenciosos
en la alborada
-taciturna melancolía-
Y entre lamentos
de sirenas adormecidas
yacen silenciosos
mis suspiros
otrora languidos estallidos
de pasiones ambarinas
-siento y tiemblo-
Estallan
multiples alelíes blanquecinos
se estremece
este sentir
-tan profundo-
y
tan mío
Y concuerdan las emanaciones
de sonidos
latidos y
sentidos,
todas ellas
tienen
en sus versos
un solo nombre que grito
-el tuyo-
Amado Mio.
By L.S.
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NotasDelPost: Gracias L.S. por ser, estar, vivir, y sentir.
AudioPost: Sergei Rachmaninov - Piano Pieces Nº 4 - Romance (1888).
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"Las Estrellas Se Alcanzan"
::Ed::
Label: OTHERS AUTORS
IntroPost: A razón de un sujetivo comentario recibido hoy en horas tempranas en el post ::La Eterna Sinfonía Nº 2 De Rachmaninov:: y suprimido por su emisor minutos después (Sin yo entender por qué); he decidido debatir el punto con la persona utilizando las casillas de posteo puesto que, tristemente, la persona es anónima y su perfil no cuenta con algún tipo de contacto que me permita refutar su punto de vista y demandarle una respuesta consolidada.
A continuación su comentario y luego, mi respuesta evidente:
eldiadúmero ha dejado un nuevo comentario:
Megalomaniack escribes francamente mal. Tu discurso es de lo más farragoso que he leído nunca, y es una lástima porque la interpretación que planteas parece interesante. Este texto necesita ser reescrito de pies a cabeza. Es impresentable. Que conste que no escribo este post con ánimo destructivo, sino todo lo contrario. P.D. Gracias por las piezas de piano. Me gustan mucho.
____
Muy bien señor de consejos constructivos y de utilidad ilusoria, permítame preguntarte: ¿Puedes probar que escribo mal? Pues si es así esperaré con ansiedad tu respuesta (Aunque estoy mil por ciento seguro de que no entrarás más a este blog… Espero que seas lo suficientemente fetichista como para revisar el post nuevamente para ver si te contesté… Y te digo que es una lástima porque me encantaría debatir tus opiniones, pero veo que evidentemente te has valido del anonimato para poder enfrentarme tu opinión, y me has obligado a mí a valerme de mis casillas de comentarios para refutarte).
Deseo que me lo pruebes, porque no puedes pretender hacer una crítica sin analizar la estructura del ensayo, escrito o lo que sea. Para criticar es necesario filamentar con determinación cada uno de los puntos a los cuales se le objeta. No se puede decir meramente, como cantata de gallo en esquina o como periódico amarillista, que el escrito está mal o que la persona escribe mal, así, sin más.
Es primordial puntualizar el por qué. Justificarlo y hasta delimitarlo. Bien sea hacia el escrito o hacia su autor. Y más que todo, porque exiges una supuesta revisión de la obra por parte de su autor, sin decir qué es lo que viste mal. Me parece sumamente desubicada una crítica desde ese punto de vista. Y me permite especular.
Y especularé.
A lo mejor eres uno de esos muchos que se intriga ciegamente con mi obra. De esos que no la entiende y que se parte la cabeza seriamente para entenderla, pero dentro de tal encrucijada, dentro de tal inquisitiva variabilidad impuesta en una dialéctica trascendental, rechazas mentalmente al escritor suponiendo que es malo. Y es precisamente porque no lo entiendes; que tal comportamiento esquizoide aflora. Cuando no se entiende algo se le ataca. Se le busca errores y se le bloquea, y este efecto no es más que un sencillo reflejo en el sefl. Un reflejo que proviene de la necesidad de ahuyentar la idea en el conciente de que, lamentablemente no estás entendiendo, lo cual permite crear la conciencia de que “alguien es posiblemente más talentoso que tú”. Y como tal contratransferenciación, en cierta forma, es dolorosa, la solución a semejante conflicto es considerar que el objeto externo es el equivocado.
Y mientras no pongas una prueba sustanciosa, rica y por su puesto, canalizada en el sentido crítico, voy a seguir especulando y suponiendo –valiéndome de tu anonimato, de tu falta de criterio explicito y analítico (Porque como verás yo sí justifico las criticas con bases sólidas)- que en realidad necesitas de mayor capacidad neuronal para poder interpretar mi obra. Y vale decirlo porque, aquél escrito es un sencillísimo ensayo que demuestra mi interés en el Op. 27 de mi querido Rachmaninov. Por tanto no imagino que quedará decir de obras como ::La Sombra y El Impío::, ::Yomira::, ::Astrophysic To Morrons - II::, ::Poema Para Piano (r. 2008) - Op. 2:: o ::El Laberinto::, ::Cucina Italiana (Pasteles Calientes De Queso Crema)::.
Por tanto y mucho, y mientras no me des una respuesta seria y calificativa, sujeta a una serie de razonamientos y determinaciones puntuales examinadas y señalizadas en el conflicto que obligó a un creador a crear, supondré con mucha libertad que sencillamente no sabes lo que dices, y que a lo mejor seas uno de esos blogueros que mantienen otros perfiles con el objeto de que no sean identificados; y con ellos tristemente navegan en los espacios de otros para “dejar criticas constructivas” (Vale decir que sin saber nada de Estéticas Para La Critica, y sin conocer las clínicas de Hegel y Fischer).
Cuando yo analizo, estudio y critico la obra de un artista o escritor, no me refiero al artista antes de por lo menos, visualizar el 75% de su trabajo. Mientras, solo me refiero a la obra; porque soy objetivo en la crítica. Apunto al blanco y hago comentarios como "La estructura no muestra continuidad con el tema; la escalinata está seccionada de manera anfractuosa, deberías revisarlo"; y así sucesivamente. Yo no entro a un blog o le escribo emails a un escritor diciendole que es malo y que debe borrar y comenzar de nuevo, porque respeto que esa persona se está esforzando para crear. Está invirtiendo tiempo precioso, creatividad y un esfuerzo que nigún mortal de calle entiende, y tal efecto es un tesoro que ciertamente valoro. Yo no culpo, juzgo o castigo al escritor si no lo analízo a profundidad. Igual con la obra. Y cuando es así, es a la obra y no a su autor.
Por tanto, -y como es la única "obra" que observo de tu parte hacia mí- voy a suponer resentimiento y envidia. Deseos de tener el talento suficiente para escribir como yo, o como otro.
Yo supongo y especulo desconocimiento e ignominia de tu parte.
Mientras no sustentes tu critica; señor, voy a suponer lo que sea.

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"Si Criticas Las Estrellas Al Menos Di Por Qué... Ya Que Igualmente... Se Alcanzan"
::Ed & El Impío::
A continuación su comentario y luego, mi respuesta evidente:
eldiadúmero ha dejado un nuevo comentario:
Megalomaniack escribes francamente mal. Tu discurso es de lo más farragoso que he leído nunca, y es una lástima porque la interpretación que planteas parece interesante. Este texto necesita ser reescrito de pies a cabeza. Es impresentable. Que conste que no escribo este post con ánimo destructivo, sino todo lo contrario. P.D. Gracias por las piezas de piano. Me gustan mucho.
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Muy bien señor de consejos constructivos y de utilidad ilusoria, permítame preguntarte: ¿Puedes probar que escribo mal? Pues si es así esperaré con ansiedad tu respuesta (Aunque estoy mil por ciento seguro de que no entrarás más a este blog… Espero que seas lo suficientemente fetichista como para revisar el post nuevamente para ver si te contesté… Y te digo que es una lástima porque me encantaría debatir tus opiniones, pero veo que evidentemente te has valido del anonimato para poder enfrentarme tu opinión, y me has obligado a mí a valerme de mis casillas de comentarios para refutarte).
Deseo que me lo pruebes, porque no puedes pretender hacer una crítica sin analizar la estructura del ensayo, escrito o lo que sea. Para criticar es necesario filamentar con determinación cada uno de los puntos a los cuales se le objeta. No se puede decir meramente, como cantata de gallo en esquina o como periódico amarillista, que el escrito está mal o que la persona escribe mal, así, sin más.
Es primordial puntualizar el por qué. Justificarlo y hasta delimitarlo. Bien sea hacia el escrito o hacia su autor. Y más que todo, porque exiges una supuesta revisión de la obra por parte de su autor, sin decir qué es lo que viste mal. Me parece sumamente desubicada una crítica desde ese punto de vista. Y me permite especular.
Y especularé.
A lo mejor eres uno de esos muchos que se intriga ciegamente con mi obra. De esos que no la entiende y que se parte la cabeza seriamente para entenderla, pero dentro de tal encrucijada, dentro de tal inquisitiva variabilidad impuesta en una dialéctica trascendental, rechazas mentalmente al escritor suponiendo que es malo. Y es precisamente porque no lo entiendes; que tal comportamiento esquizoide aflora. Cuando no se entiende algo se le ataca. Se le busca errores y se le bloquea, y este efecto no es más que un sencillo reflejo en el sefl. Un reflejo que proviene de la necesidad de ahuyentar la idea en el conciente de que, lamentablemente no estás entendiendo, lo cual permite crear la conciencia de que “alguien es posiblemente más talentoso que tú”. Y como tal contratransferenciación, en cierta forma, es dolorosa, la solución a semejante conflicto es considerar que el objeto externo es el equivocado.
Y mientras no pongas una prueba sustanciosa, rica y por su puesto, canalizada en el sentido crítico, voy a seguir especulando y suponiendo –valiéndome de tu anonimato, de tu falta de criterio explicito y analítico (Porque como verás yo sí justifico las criticas con bases sólidas)- que en realidad necesitas de mayor capacidad neuronal para poder interpretar mi obra. Y vale decirlo porque, aquél escrito es un sencillísimo ensayo que demuestra mi interés en el Op. 27 de mi querido Rachmaninov. Por tanto no imagino que quedará decir de obras como ::La Sombra y El Impío::, ::Yomira::, ::Astrophysic To Morrons - II::, ::Poema Para Piano (r. 2008) - Op. 2:: o ::El Laberinto::, ::Cucina Italiana (Pasteles Calientes De Queso Crema)::.
Por tanto y mucho, y mientras no me des una respuesta seria y calificativa, sujeta a una serie de razonamientos y determinaciones puntuales examinadas y señalizadas en el conflicto que obligó a un creador a crear, supondré con mucha libertad que sencillamente no sabes lo que dices, y que a lo mejor seas uno de esos blogueros que mantienen otros perfiles con el objeto de que no sean identificados; y con ellos tristemente navegan en los espacios de otros para “dejar criticas constructivas” (Vale decir que sin saber nada de Estéticas Para La Critica, y sin conocer las clínicas de Hegel y Fischer).
Cuando yo analizo, estudio y critico la obra de un artista o escritor, no me refiero al artista antes de por lo menos, visualizar el 75% de su trabajo. Mientras, solo me refiero a la obra; porque soy objetivo en la crítica. Apunto al blanco y hago comentarios como "La estructura no muestra continuidad con el tema; la escalinata está seccionada de manera anfractuosa, deberías revisarlo"; y así sucesivamente. Yo no entro a un blog o le escribo emails a un escritor diciendole que es malo y que debe borrar y comenzar de nuevo, porque respeto que esa persona se está esforzando para crear. Está invirtiendo tiempo precioso, creatividad y un esfuerzo que nigún mortal de calle entiende, y tal efecto es un tesoro que ciertamente valoro. Yo no culpo, juzgo o castigo al escritor si no lo analízo a profundidad. Igual con la obra. Y cuando es así, es a la obra y no a su autor.
Por tanto, -y como es la única "obra" que observo de tu parte hacia mí- voy a suponer resentimiento y envidia. Deseos de tener el talento suficiente para escribir como yo, o como otro.
Yo supongo y especulo desconocimiento e ignominia de tu parte.
Mientras no sustentes tu critica; señor, voy a suponer lo que sea.

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"Si Criticas Las Estrellas Al Menos Di Por Qué... Ya Que Igualmente... Se Alcanzan"
::Ed & El Impío::
Label: PRAXIS
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